jueves, 22 de septiembre de 2016

Llegó el otoño y con el llegó la Tertulia


A las puertas del otoño volvemos a vernos de nuevo las caras los integrantes de la Tertulia Literaria Las Sirenas. Con ánimos renovados, Amparo, llega con una propuesta que nos hace cavilar a todos y que nos obligará a debatir en sucesivos encuentros “Cómo buscamos individualmente el sentido a lo que nos pasa, a lo que no nos pasa, a lo que hacemos y a lo que renunciamos conscientemente a hacer”. Por ahí vamos a empezar, ya veremos lo que da de si la propuesta.
Victoria nos trae el libro de José Mújica Una oveja negra al poder, al que tendremos que meterle mano porque la cosa promete.


Onofre nos anuncia que el día 7 de octubre va a presentar en Sevilla su última creación poética De un tórrido verano, que aunque fue concebido hace un año, la canícula en la que nos encontramos justifica la inspiración del poeta. Hablaremos de poesía en las sucesivas reuniones porque parece que hay interés por la lírica. Sale a colación la figura de FedericoGarcía Lorca con motivo del nuevo intento de dar con sus restos. A veces ni muerto lo dejan a uno tranquilo, qué vida esta.
Tenemos dos caras nuevas en la reunión, así que ayer nos portamos todos muy bien para causarles buena impresión y animarlas a que permanezcan con nosotros, puesto que sabemos que otros puntos de vista sobre nuestros debates tertulianos, la hacen más rica.
 
 
Por mi parte puse encima de la mesa la figura de FranzKafka, autor al que le he dedicado bastante tiempo este verano y por tanto me parece el momento oportuno para profundizar en su obra. Elegimos El castillo para comenzar y tener el pretexto adecuado para el objetivo final, que como digo, no es otro que el conocimiento de su mundo tanto literario como humano y social de la época.
Nuestras aportaciones particulares, o sea, lo que cada cual escribe, también tendrán su momento. Es bueno que los demás escuchen lo que creamos, tan bueno que es indispensable para progresar en la escritura, porque lo de genio ya estamos convencidos que está fuera de nuestro alcance y por tanto no hay más remedio que hincar los codos.
Con todos estos condimentos y la buena acogida que suelen dispensarnos en el Centro Cívico Casa de las Sirenas, tenemos los ingredientes necesarios para que la ensalada literaria salga más que apetitosa. Por cierto, están todos ustedes invitados.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Sigo leyendo


En los últimos tiempos he vuelto a leer estos libros de mi paisano Vaz de Soto, con motivo del proyecto novelístico que estoy ultimando. Les dejo mis impresiones sobre los mismos, animándoles a que conozcan al autor, si es que aún no lo han  hecho.

DEFENSA DEL HABLA ANDALUZA.- José María Vaz de Soto // Edisur //
Relectura de este libro de mi paisano que trata de cómo hablamos los andaluces. En realidad está compuesto de una serie de artículos que fueron apareciendo en la prensa escrita, sobre todo en el ABC de Sevilla, y que al final los ha reunido todos en un libro. Es una obra técnica en la que se defiende por encima de todo que debemos de hablar tal y como lo hacemos sin necesidad de adaptarnos al español de Burgos o Valladolid, sobre todo cuando en los países de habla hispana están más cerca del andaluz que de los castellanos. Le da caña a los presentadores de televisión por no hablar de manera natural y por supuesto hay que huir  del mal hablar andaluz por tal de ser graciosos. El seseo, el ceceo, el yeismo y tantas otras maneras de decir, son tratados en esta obra. Libro de consulta, pues.



                                                                                                                                                              

EL INFIERNO Y LA BRISA.- José María Vaz de Soto // Algaida//
Relectura de este libro que lo leí hace muchos años. Como suele ser habitual el paso del tiempo hace que se descubran aspectos que antes no se habían detectado. El fondo no cambia mucho respecto a la primera percepción, pero luego entramos en los detalles y ahí la cosa cambia. Mis ojos lectores no son los de antes, porque ahora me fijo en aspectos que calibro desde la óptica del escritor. Presenta, por tanto, José María una estructura avanzada para la época en que lo escribió. No es un relato lineal de una novela al uso, ya que va dando saltos temporales al tiempo que introduce elementos que la hacen atractiva, como son esas redacciones de los alumnos dando su opinión de cómo se sienten en el colegio. La contraportada del libro nos habla de una proyección del contexto sociopolítico y generacional de la España de la época.
Me convence la estructura donde los alumnos de una u otra manera (cartas, escritos, dictados, diálogos) van expresándose y demostrando cómo era de cruel la vida como internados.

DIÁLOGOS DEL ANOCHECER.- José María Vaz de Soto //Renacimiento//
Comienza el libro con el guión largo de los diálogos. Prueba de lo que es toda la obra en la que apenas interviene el narrador. Cuatro amigos, (dos de los cuales tienen un final trágico), son los protagonistas de la historia. A través de sus charlas se va entrando en lo que ha sido y es en la actualidad sus vidas. Tres hombres y una mujer de la que de alguna manera estuvieron enamorados los tres. Sabas, de Burgos, y Fabián, de Tamujoso. Se repiten las mismas premisas de otros libros del autor: la infancia feliz en el pueblo, los problemas del internado escolar y la llegada de la madurez, con formación académica suficiente para poder discutir de lo divino y de lo humano. La vida y la muerte, en definitiva. De fácil lectura puesto que tampoco tiene demasiadas páginas. Es el primero de la tetralogía de sus obras dialogadas.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Alguna vez


¿Alguna vez contaste los pétalos
              del jazmín
mientras con tus dedos formabas
               remolinos de aroma?
Yo lo hago y veo tu boca
                y el brillo de tus pupilas
bajo tus cejas un río de esmeraldas.
Róbale a Philos el poder
construiremos una tabla excell
y en una celdilla en blanco
              comenzará nuestro viaje.
La avenida ruge en gris,
lees tu última llamada,
tiemblo de pensar que puedes
rozar con el filo de tus dedos
la carga de amor de mi piel
¡que te falta!
Qué tic tac machaca mi sien
de lógicas respuestas verdeazuladas.
Hoy no escucho
el trinar glorioso de gorriones
ni veo caer las hojas
           marchitas del limonero,
hoy he vuelto a meterme a buzo
entre mi propio tejido
y ahí sigue visible el papel,
los focos, el escenario
sólo espero que el regidor
                   te de
paso
        te de
                paso.



jueves, 1 de septiembre de 2016

Campana de lluvia



Este libro de Manuel Lueiro Lores, El Grove (Pontevedra) 1945, fue publicado por el Grupo Poético BARRO en el año 1986. He aquí una muestra de su contenido.


*
Reencuentro,
tormento de la amada.
                      ¿Amada por la senda del orgullo?

En las cúpulas sonrosadas
por los labios de un tiempo perdido
las tristezas se alimentan de si mismas.

El sonido del fruto es un silbido
que adormece las lozas de la plaza
y llena de entusiasmo las rendijas.

Reencuentro de sombra y frutales
en el vestíbulo del cuerpo
que espera ser reconstruido en la ciudad.

Dormita el proyecto de venganza
y entre la voz y el luto
hay un millar de nacimientos perdidos.

¡Qué grave alimento!
Reencuentro de las tres soledades.

*
ANÓNIMO DÍA

No hay nada tan prudente
como un destierro frutal
embargados por la seda del ciprés,
humedecidos en la lágrima del aire.

El cuerpo es una estampa
llena de diminutos ataúdes
donde las despedidas se acumulan
y van dejando huellas de racimos.

Vamos a llamar a los amigos
con un pulmón de fiesta
y con un cuenco de carne y mano
para que acudan al centro de la piedra
y allí soberanos y tiernos
vayan depositando huevos de dulzura.

Los locos se van acumulando,
se adosan a las grandes construcciones,
duermen en arquitecturas principales
y realizan inesperados viajes
con panes y peces semiocultos.

El sol chorrea millonésimas
sobre el crecimiento de las plantas.

Tú miras la calle de los naipes,
después cierras los ojos y al abrirlos
una muchacha cruza tu abandono.

 *
Esto que aquí
ofrezco
es la raíz del árbol
más no su espesura.

Infancia perseguida
por la melancolía
del odio.

¡También la soledad
es campo primitivo!

A nadie le es dado conocer
el revés de sus desiertos
ni la mano azul
que le transporta al alba.

A nadie le es dada la venganza
ni nadie es obra de si mismo
aunque el velo se desnude
para tocar la muerte ciegamente
y aparezca el hijo de los ojos.

Que les aproveche

jueves, 25 de agosto de 2016

Volando vengo



Entornos húmedos

Cormorán grande
Lo he visto posado en una isleta con las alas abiertas al sol, posado en una roca y volando a ras de agua por el Guadalquivir a su paso por Sevilla. Su tamaño y su enlutado aspecto lo hacen fácilmente identificable.
SEO

                                                   

Entornos agrícolas

Milano real
Resulta un divertimento saludable observarlo en pleno vuelo y tratar de averiguar si es el o su pariente el milano negro. Sus manchas alares claras y su característica cola son una buena pista. Se suele ver cuando vamos por la carretera posado en algún poste, al acecho de sus presas, o bien sobrevolando la estepa. Hay ocasiones que se acerca a la misma carretera para apoderarse de los restos de cualquier otra especie que haya sido víctima del tráfico.

Mis entornos

Agateador común
Ave de pequeño tamaño y de colores pardos que la ha podio ver trepando por las encinas jugando al escondite con el observador. Viene a ser algo así como el espurgabueyes del árbol. Un recreo para la vista, en definitiva.
                                          





Águila perdicera
No se deja ver con facilidad, aunque la paciencia tiene su recompensa cuando se trata de saber de su existencia. El blanco de sus partes bajas en contraste con las alas oscuras y estrechas ya nos da pistas suficientes para saber que la tenemos localizada. Tengo mis dudas sobre lo que piensa el cazador de aguardo.

Las imágenes y los enlaces de Youtube están tomados de la red

jueves, 14 de julio de 2016

Cuatro días en Tabernas II



Sobre una crónica del año 1993                                         Todas las imágenes están tomadas de la red
Tercer día
En este día nos disponemos a explorar el río Aguas y el karsde yeso de Sorbas. El río discurre por un barranco llamativo que dada la escasez de agua es aprovechado agrícolamente. Buscando la explotación yesera tropezamos con dos ejemplares bien representativos de lagartos ocelados, los cuales después de darme un buen susto corrieron con el rabo en antena, huyendo de nuestra presencia.

A las canteras de yeso se llega tras la oportuna señalización de la AMA y allí en aquellos montes el espectáculo es digno de unas horas de paseo ya que la formación natural se encuentra bajo nuestros pies dándonos a veces la sensación de encontrarnos en un salón con lozas brillantes.
Existe buena cubierta vegetal e incluso algún arbolito esporádico también puede observarse. Flores en plena efervescencia, piedras cristalinas y una temperatura agradable completan unos momentos dulces, con Sierra Cabrera de mudo testigo. Descubrimos una sima, o gruta vertical, bastante profunda, delatada por la presencia de una higuera, agarrada en una de sus paredes.

Mojácar es nuestro próximo punto de destino y por sus alrededores recabamos, luego de un camino polvoriento, en unas calitas donde se conjugan las aguas cristalinas con las arenas limpias y con los montes cercanos con extensa cubierta vegetal. Sobresalen algunos ejemplares de algarrobos. Luego de una larga caminata, las gélidas aguas reconfortan.
De vuelta a Tabernas nos sorprende la gran petardada que algunos mozos tenían organizada en la plaza de la iglesia. Aunque estábamos avisados de esa peculiar forma de celebrar la resurrección del Señor, nos causa un tanto de trastorno tener que conciliar el sueño bajo este estruendo continuo.


La procesión de Resucitado da comienzo el Domingo de Resurrección a las 8 de la mañana portando a la Virgen por las calles del pueblo buscando a su Hijo, que han colocado escondido en una calle.
Cuando llegan a la calle principal, la Virgen sigue buscándolo, se asoma al Sepulcro vacío que está colocado en dicha calle y sigue la procesión hasta llegar cerca de donde está escondido Jesús.
A continuación los portadores de la Virgen y del Señor echan a correr para encontrarse, es un momento muy emocionante.
Hasta que no se produce el Encuentro, la Virgen lleva un manto negro en señal de luto, y en ese momento los portadores tiran de él y la Virgen se queda con un manto blanco. En este instante el público rompe a aplaudir.
Después tiene lugar la Santa Misa donde asiste mucha gente pues es un día de mucha alegría.
Al terminar la Misa, la gente se reúne en la Glorieta para el Desayuno Domingo Resurrección con chocolate y bollos, dándole así un buen final a la Semana Santa.


Cuarto día

El estampido de la noche anterior no parecía acabar nunca. De vez en cuando estallaba un petardo en la puerta de la casa y entre sueños uno se hacía a la idea de donde estaba. A partir de las seis de la mañana comenzaron a redoblar las campanas y las manos del monaguillo parecían multiplicarse. Acompañaban a los estruendos mencionados, un continuo estallido de cohetes a los cuales parecían estar acostumbrados hasta los perros, puesto que nadie protestaba.
En esos instantes posiblemente estuviesen los mozos correteando los santos por el pueblo, tal y como nos habían dicho; había ganas de levantarse y realizar un reportaje gráfico, pero las fuerzas no acompañaban.
Alrededor de las ocho de la mañana se escuchaba un rumor a chocolate que venía de la plaza de la iglesia. Me levanté y decidí participar en el desayuno colectivo que se estaba llevando a cabo en esos momentos. Pero cual no fue mi sorpresa cuando al llegar a la plaza, me la encuentro con una furgoneta volcada en su interior, además de varios artilugios más, incluida una moto que colgaba de la fuente como si se tratase de un sofisticado chorro de agua. Como todo el mundo se dedicaba a tomar chocolate y a comer pasteles, yo no me arrugué y solicité mi ración para preguntar más tarde por el origen de aquel desaguisado. Unos y otros me informaron que se trataba de un acto más dentro de la celebración de la Resurrección y que era conocido como la noche de los pencones. O sea que los mozos no sólo se habían dedicado a armar ruido sino además les está permitido dar rienda suelta a sus ímpetus destructivos.
En el vecino pueblo de Gergal se habían dedicado a colocar persianas de los árboles y a amontonar los contenedores de basura en artísticas pirámides.
Camino de Granada nos fue acompañando un día frío y las montañas nevadas, en despedida de una Almería que al fin se rindió como última plaza andaluza a conquistar por nuestro Club de Viajeros.

jueves, 7 de julio de 2016

Cuatro gotas


La revista Narrativas ha tenido a bien publicar este relato de mi autoría, perteneciente a la colección A pié de calle. Les dejo el enlace pertinente.
Que lo disfruten